Sebastián Salvador
‘La fe de creer en una ficción que se sabe ficción, saber que no existe nada más y que la exquisita verdad consiste en ser conscientes de que se trata de una ficción y, sabiéndolo, creer en ella’, reflexiona uno de los personajes del cuento “Una casa para siempre”, primer relato de los quince que reúne el libro ‘Chet Baker piensa en su arte’, del escritor nacido en Barcelona, Enrique Vila-Matas.
La frase sin duda puese leerse en tono de clave del porqué de la reunión de estos relatos, que el ganador del Rómulo Gallegos y el Herralde, propone en este volumen. Es que los personajes de estos relatos selectos, como dice otro de los caracteres de Vila-Matas: “Se pasan el día fabulando” y sin embargo, para el lector resulta todo creíble, verosímil.
Estas figuras fabulan vidas que no tuvieron, se ilusionan con la que quisieran tener ó se recluyen engañados, en fingimientos. Existen algunos que son invenciones de otros y hasta los hay atrapados dentro de irrealidades varias de todo tipo, materias primas desde donde el autor le tira por elevación al matrimonio, las relaciones personales o la identidad.
Dentro de esas dimensiones que se abren, Vila-Matas se mueve como pez en el agua con estos cuentos donde la máscara, lo oculto y lo ignorado, salen a la superficie para regocijar al lector con humor y originalidad, pero no así a los personajes que padecen sin poder hacer mucho esas realidades ó ficciones, que les tocó en suerte.
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