La oleada de 12 millones de mexicanos que salió de su país hacia Estados Unidos en los últimos 40 años se estancó y registra en la actualidad una tasa de migración neta cero o incluso negativa en parte como consecuencia del debilitamiento de la economía estadounidense, según un estudio del Centro Hispano Pew, con sede en Washington.
Una de las principales causas de la caída es la menor demanda de mano de obra en el sector de la construcción estadounidense, dada la profunda crisis del sector inmobiliario y, en general, el debilitado mercado laboral. El mayor control de la frontera estadounidense, un incremento de las deportaciones y la mejoría de la economía en México, junto a una menor tasa de natalidad en este país, fortalecen la tendencia, señala el estudio difundido ayer por el diario The New York Times.
La mayor ola migratoria desde un país a Estados Unidos se ha detenido. Luego de cuatro décadas en las que el número de inmigrantes llegó a 12 millones que en su mayoría entraron ilegalmente el flujo neto migratorio desde México a Estados Unidos se ha detenido y podría haberse revertido, afirman los autores del informe Pew, titulado Emigración neta desde México cae a cero y probablemente por debajo.
El estudio agrega que esta tendencia a la baja de migración neta condujo a la primera reducción significativa en más de dos décadas del número de inmigrantes mexicanos indocumentados que viven en Estados Unidos. Mientras en 2007 sumaban 7 millones, ese número bajó a 6,1 millones en 2011.
El estudio fue elaborado en base a estadísticas de ambos países, incluidos censos oficiales.
Entre 2005 y 2010, alrededor de 1,4 millones de mexicanos emigraron a EE.UU., pero durante el mismo periodo 1,4 millones de inmigrantes y sus hijos nacidos en Estados Unidos regresaron a México, de acuerdo con el análisis.
Al respecto, el presidente mexicano Felipe Calderón aseguró ayer en Washington que lo que permitió esta situación son las mejores oportunidades de trabajo, estudio y salud en México.
La inmigración alimenta pasiones en estados como Arizona (sureste de EE.UU.), tanto en favor como en contra de las olas de emigrantes que cruzan la frontera desde México.
Arizona, con una vasta población latina legal e ilegal, ha estado en el ojo de la tormenta desde que se convirtió en el primer estado que aprobó una ley que autoriza a la policía a detener e investigar a cualquier persona a la que sospeche de estar en el país ilegalmente.
La administración del presidente Barack Obama se opone a la ley y logró congelar la aplicación de sus artículos más polémicos hasta que la Suprema Corte se expida en junio.
0 Comentarios