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Lunes 20.05.2013 | 02:19

“Claudia Mundo: "Queda mal decir que sé mentir, pero es sólo para el truco”"

22-05-12 00:00 La CEO de MetLife lleva ganados dos campeonatos de truco en la compañía. Casada hace 26 años. Asegura que “"adherir a una fe me ha permitido tener un centro".”


LAURA GARCÍA Buenos Aires

—“¿Usted juega al truco?” Claudia Mundo se ríe al recordarlo. No es la clase de pregunta que uno espera en una entrevista de trabajo. Estaba en el final de la carrera cuando entró a Coca Cola como encargada de seguros. “Hay una hora para almorzar pero usted coma en 15 minutos y vuelva. Acá al mediodía se juega al truco”, fue la consigna. “Me divertí tanto en esa época. También había un club de barrio a dos cuadras en el que armábamos torneos de vóley”, comparte. “Ya llevo dos campeonatos de truco ganados acá en Met. Queda mal decir que sé mentir pero es sólo para el truco”, aclara la CEO de MetLife con una frescura que no se imposta.

En el extremo de la interminable mesa de la sala de reuniones —la inefable quintaesencia de la solidez corporativa—, Mundo fija el tono desde el comienzo de la charla: “Pensar que yo venía a este edificio a ver a los Reyes Magos cuando era chica. Esto es parte de mi niñez. Yo vivía a cuatro cuadras”, explica. La mesa se achica. “Mi mamá era modista y ama de casa y mi papá era un empleado gastronómico que trabajaba doble turno. Podría decir que vengo de una familia re obrera”, señala. La distancia es una ilusión que se construye. O se dinamita.

“Cuando tuve que decidirme por una carrera, fui a la facultad de Ciencias Económicas y en un folleto descubrí la carrera de actuario. Como yo estaba de novia y tenía un plan de familia, busqué referentes y encontré a Inés Torres. No quería invertir años para tener el título colgado en la pared. Pero vi que había modelos que cerraban con mi aspiración”, explica Mundo. Las coincidencias acechan una vez más como un entramado de señales cómplices: “Las vueltas de la vida quisieron que yo terminara trabajando en este mismo edificio donde también trabajó Inés, que nos dejó el año pasado. Y cuando llegué al edificio anterior de Avenida de Mayo, lo primero que me contaron fue que ella había ocupado el mismo despacho, si bien ya se había ido de Siembra”.

Pese a ser tan joven, Claudia parecía tener un hoja de ruta muy clara. Se recibió y a los dos meses quedó embarazada. A Adrián lo había conocido cuando tenía 15 años el día de una caminata a Luján. Estuvieron siete años de novio y llevan 26 de casados. “No fue fácil porque ninguna de la dos familias estaba en condiciones de ayudarnos”, cuenta Claudia. Hoy tienen dos hijas: Sofía tiene 22 y Pilar, 19.

Su primer trabajo fue en el Banco Español. “Entraba a todos los bancos y preguntaba si podía llenar una solicitud. El Español era el único que tenía maceteros con plantas y eso me gustó. ¿Usted puede venir mañana a una prueba de máquina?, me dijeron. Y me quedé ahí casi cuatro años. Me fui con un retiro voluntario que me permitió comprar los muebles para casarme”, recuerda.

Fue el comienzo de una carrera rica e intensa. Entró a La Buenos Aires en 1988 gracias a un aviso ciego en Clarín en el que se pedía un actuario y quedó a cargo del negocio de vida, que incluyó el desarrollo del canal de venta propia de la nueva unidad de vida individual. Permanecería seis años y de hecho, fue ella quien contrató a la actual CEO de la empresa, Carola Fratini, cuando todavía era una estudiante. Llegó entonces la oferta de Generali, donde fue responsable del negocio de vida y participó del lanzamiento de su AFJP. Estuvo casi dos años hasta que apareció la propuesta de la compañía americana Aetna, que desembarcaba en el país. “Había que armar todo de cero. Era un desafío muy grande. En tres meses armamos todo, desde comprar el edificio a vender la primera póliza”, comenta.

Su próximo paso sería ING, en un momento crítico de la Argentina. “Hice la entrevista de selección por teléfono mientras De la Rúa se estaba subiendo al helicóptero”, recuerda. No fueron tiempos fáciles. “Me tocó diseñar cómo salir de todo eso. Durante dos años tuve que mantener el secreto de la decisión corporativa de abandonar del país. Un buen día se cerraron todas las sucursales y se decidió echar a toda la fuerza de venta”, recapitula. Mundo ya ocupaba una posición regional en ING cuando llegó el llamado de Met.

“El proceso de reclutamiento duró un año y medio. Finalmente ingresé como CFO en medio de la integración con Siembra y sentí que había entrado a un lavarropa en funcionamiento”, reconoce. Mundo fue nombrada CEO en septiembre de 2011, el año que cumplió tres décadas de trabajo. “El rol hay que ir conquistándolo día a día. Yo sólo cambié el lugar en la mesa”, explica Mundo, quien se define como una “problem solver”.

Por primera vez en la charla, ante la pregunta sobre el tiempo libre, Claudia se detiene como quien calibra imperceptiblemente el salto. Y salta: “Para mí, lo más importante es mi actividad pastoral”, cuenta con una gran sonrisa. “Guío una comunidad de oración de un movimiento católico. Me permite tener contacto con muchos jóvenes que experimentan a Dios por primera vez. Eso me da una gran felicidad”, explica y la emoción sube como una marea invisible. “Adherir a una fe me ha permitido tener un centro. Mi modelo de liderazgo no está disociado y siento la responsabilidad de ser coherente”, apunta.

Pero esa energía en torbellino que parece ser Claudia Mundo no se agota ahí. “Me gustan muchas cosas. Me gusta sacar fotos. Tomé clases de axé y samba e hice cursos en el San Martín de vitraux tiffany. Me gusta la jardinería y tengo una pequeña huertita. Toco guitarra y me queda pendiente piano. Y quiero terminar de aprender alemán”, enhebra de un tirón. “También estoy aprendiendo a jugar al golf. Si fuera por mí, a las ocho de la mañana me levantaría y me iría a jugar pero voy una vez por semana. Me estoy controlando para no fanatizarme”, admite.

Por estos días, en su casa, hay movimientos delatores y preguntas exploratorias. Una agitación que ella disfruta y reconoce. En noviembre Claudia cumple 50 años y su familia ya está en campaña para el evento. “Para las bodas de plata hicimos una gran fiesta. Nos gusta festejar la vida. Y me encanta trabajar en lo que elegí”, asegura.



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1 Comentarios

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  1. Usuario Invitado

    22-05-2012 12:56:32
    Gracias por esta nota. Es muy refrescante y motivadora.
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