Aquellos que están a la búsqueda de señales para tratar de predecir el derrotero de la política económica, cuentan con un factor que se ha vuelto constante, y con ello, parte del modelo: el Estado primero.
Puede sonar a obviedad. Pero también tiene que ver con la poca oferta de certezas que entrega el kirchnerismo. Desde lo político, el Gobierno nunca convalidó la idea de que el sector privado podía asignar recursos mejor que el Estado. Así fue enhebrando una ruta que tuvo como hitos aquellas decisiones que multiplicaron sus ingresos: desde el incremento de las retenciones a la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, pasando por la estatización de las AFJP y culminando -por ahora- con la expropiación de YPF.
En todos estos casos, fueron decisiones que buscaron apuntalar al Estado, para preservar su rol distribuidor como sostén del crecimiento. En las últimas 48 horas, otras dos medidas reforzaron esta idea: la aceleración de los plazos de liquidación de divisas de la exportación (principal fuente de reservas para el BCRA) y la posibilidad de utilizar todos los dólares necesarios del Central para cumplir con la deuda.
Ningún factor político o interés estratégico logró torcer, desde 2003 hasta hoy, este sendero. Por eso cabe esperar que cuando el kirchnerismo enfrente otra encrucijada económica, la prioridad siga siendo alimentar al Estado.
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28-04-2012 21:15:00Usuario Invitado
28-04-2012 16:47:55Usuario Invitado
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