Cuando el alcalde de Zhanjiang salió del poderoso ministerio de planeamiento económico de China hace unos días, estaba tan contento con la aprobación para la construcción de una siderúrgica de u$s 11.000 millones que besaba el documento.
Ese gesto, que quedó capturado por las cámaras de la prensa local, es una muestra de la oleada de proyectos que han recibido el visto bueno de Beijing en las dos semanas posteriores a que el premier Wen Jiabao pidió medidas par impulsar el crecimiento.
Si bien Beijing estuvo a punto de declarar un “estímulo” oficial tal como lo hizo en 2008, se puede sentir un cambio de ánimo en la capital china.
En las últimas dos semanas, el gobierno aprobó con rapidez proyectos de infraestructura en un esfuerzo por reactivar la economía del país y anunció una serie de programas, desde subsidios hasta reformas impositivas, todo diseñado para alentar el crecimiento.
Aún antes del discurso de Wen, la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, una poderosa agencia de planificación central, había acelerado discretamente las aprobación de obras de infraestructura.
Beijing durante años trató de animar el consumo familiar y reequilibrar la economía hacia una expansión impulsada por el consumo, pero la actual iniciativa, que probablemente beneficie a los sectores industriales, podría revertir eso.
Las aprobaciones como la que obtuvo el feliz alcalde de Zhanjiang se duplicaron en los primeros cuatro meses de este año, comparado con el mismo período del año pasado. Beijing silenciosamente también está abriendo su billetera: el gasto del gobierno central se incrementó 27% en los primeros cuatro meses de este año, comparado con 2011; el aumento casi duplicó el crecimiento de los ingresos.
Los sectores de energía hidroeléctrica y solar, ferrocarriles, siderúrgicas, energía nuclear y energía limpia fueron mencionados en los últimos anuncios oficiales como los que recibirán mayor impulso. Si bien las dinámicas en los sectores son levemente diferentes, los economistas temen que el flujo de nueva liquidez intensifique algunas de las distorsiones del mercado en áreas que ya están altamente dominadas por el estado.
El siderúrgico es el ejemplo más claro. Después del estímulo de 2008, la demanda de acero en China se disparó junto con los precios de mineral de hierro y la demanda de otras materias primas, pero esa explosión de demanda dejó al sector con un exceso de capacidad. En el primer trimestre de este año, las acerías estatales chinas registraron ganancias 68% menores que el año anterior, y muchas de ellas estaban operando a pérdida.
Pese a estas pésimas condiciones, en las últimas dos semanas se anunciaron inversiones multimillonarias en dólares para nuevas siderúrgicas. “Algunas personas están bastante preocupadas,” comentó un operador de Shandong. “Todos esos proyectos podrían impulsar un poco la demanda en el corto plazo, pero empeorará las cosas en el largo plazo”. La mayoría de los proyectos recientemente autorizados se desarrollaron durante años, pero necesitaban el sello formal de Beijing antes de seguir avanzando.
Están surgiendo señales de que Beijing está tratando de evitar los excesos del estímulo de 2008. Las nuevas políticas incluyen subsidios para electrodomésticos y compra de vehículos, ambos esfuerzos para alentar el consumo. También se está tratando de abrir nuevas vías para la inversión en energía y banca, áreas que están mayormente bajo el dominio de empresas estatales.
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Usuario Invitado
10-09-2012 10:34:00Usuario Invitado
09-09-2012 11:43:44Usuario Invitado
08-09-2012 00:27:26Usuario Invitado
07-09-2012 09:46:12