Nueve meses de cepo cambiario le costaron a la Argentina, entre otras cosas, la pérdida de la principal referencia para medir la riqueza en una economía cuya moneda pierde más del 20% de su valor cada año. El cierre casi total al acceso al mercado de divisas disparó una multiplicidad de cotizaciones paralelas del dólar, que sirven de poco para determinar el precio de la divisa estadounidense pero dejan clara una cosa: el dólar oficial está barato.
El dólar blue se transformó en la cotización más relevante para los ahorristas luego de que la AFIP eliminara la posibilidad de recurrir al mercado formal. Sin embargo, por pequeño, difuso e ilegal, el mercado paralelo es un pobre indicador del precio. Para agregar confusión, hay dólares celestes inmobiliarios, green callejeros, delivery premium, contado con liqui o dólar cable para fuga, entre otros.
Ni siquiera la divisa en el mercado oficial, también rebautizado como dólar turista porque sólo pueden acceder a ellos quienes informan viajes al exterior a la AFIP se salvó del desdoblamiento: entre los dueños de casas de cambio se habla de un dólar Banco Nación, el piso del mercado, y un dólar de mercado, el que ofrecen entre 1 y 2 centavos más caro los cambistas y bancos privados.
La brecha entre las cotizaciones oficiales y las paralelas no baja del 20% y llega al 46% en el caso del dólar para fuga.
En conclusión, no sabemos el precio del dólar, comentó Ramiro Castiñeira, economista de la consultora Econométrica. Y, paradójicamente, el principal efecto de la profusión de cotizaciones es que se alientan expectativas de devaluación, comentó.
Desde el Banco Central y el Ministerio de Economía desdeñan el impacto que tienen las cotizaciones paralelas en la economía real por su pequeño volumen. Pero como dijo a este diario un operador del mercado cambiario, si nadie lo puede comprar y nadie lo puede vender, el dólar a $ 4,50 no existe.
El principal afectado es el sector inmobiliario. Tradicionalmente dependiente del dólar para sus cotizaciones, el cepo cambiario redujo la actividad en el sector de una manera dramática. En junio pasado, según datos del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, la cantidad de compraventas cayó 18,4% en comparación con el mismo mes del año pasado. En un intento por paliar la caída en la actividad, las inmobiliarias crearon su propia cotización del dólar, el dólar celeste, que es un promedio entre la cotización del dólar blue y el oficial, con el que se intenta acercar las necesidades del vendedor (que busca resguardar su dinero, de ser necesario en el mercado informal) y el comprador, que no puede acceder al mercado cambiario y se ve obligado a pagar en pesos. Es decir, una pérdida para ambas partes: propiedades más caras en pesos, y más baratas en dólares.
Si bien el mercado inmobiliario se lleva la peor parte, el resto de la economía no está indemne. Lo que genera la multiplicidad de precios son nuevos estímulos y castigos, según el sector de la economía del que se trate, comentó Marina Dal Poggetto, del estudio Bein & Asociados.
Entre los estímulos, enumeran los economistas, se cuenta el subsidio oficial al turismo. El dólar oficial a $ 4,59 sólo es autorizado por la AFIP a quienes, en lugar de gastar dentro del país, desean vacacionar en el exterior. Claro está que también el turismo que llega al país paga el mismo valor, barato, por el dólar, con lo que también se estimula a esa industria.
La importación, aunque limitada en su cantidad por otras vías, también goza de un subsidio al acceder al tipo de cambio mayorista de $ 4,58.
El que produce en el país para el mercado interno, con insumos mayormente extranjero y protección frente a la competencia extranjera es el principal ganador, comentó Dal Poggetto. Del otro lado, el exportador con alto valor agregado a nivel local, que produce con costos en dólares cada vez más altos por la inflación en pesos, sería el gran perdedor.
Con todo, quienes más confían en la muñeca económica del Gobierno no dan todo por perdido. El viernes, el Banco Central se deshará de u$s 2.200 millones de sus reservas para cancelar el pago del Boden 2012 y, más allá de otros u$s 2.000 para el pago del Cupón PBI en diciembre, a partir de ese momento la necesidad de divisas del Gobierno tenderá a aplacarse. A diferencia de los pagos por más de u$s 6.800 millones que debió afrontar el Estado este año, en 2013 sólo se necesitan u$s 4.600 millones para el pago de la deuda en dólares, y en 2014 sólo u$s 2.400, si no paga el cupón PBI.
Como comentó un empresario de los más afectados por el cepo en octubre del año pasado, nos dijeron que todo esto era temporal.
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05-08-2012 16:45:42Usuario Invitado
05-08-2012 16:19:12Usuario Invitado
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