Él vendió la moto. Su amigo puso su depto. Y así lo armaron. El mismo hoy lo describe como “cuatro computadoras, seis nerds que se conectaban y nada más”. Así nació el primer proveedor de Internet del norte argentino, que más tarde venderían a una empresa con cotización en el Nasdaq. Y fue el comienzo de Facundo Garretón como emprendedor cuando todavía era un pibe tucumano de 18 años.
“Yo soy de antes de la Commodore”, aclara Garretón (37), fundador y CEO de InvertirOnline, el primer broker por Internet de la Argentina. Rastrea los inicios de aquella fascinación hasta un regalo que le trajeron sus padres de Estados Unidos: una Texas de 4 k. “Era una nave pero yo me enganché al punto de que hasta la desarmé para ver qué había adentro”, comenta.
Algo del espíritu emprendedor ya le corría en la sangre. Define a su papá como un emprendedor-empresario, que fundó la primera empresa de video cable de Tucumán. “Mi viejo siempre dijo: no les voy a dejar un mango de herencia, lo que les voy a dejar es educación. Yo me recibí de analista en Tucumán y ya había ido con un viaje de intercambio a la Universidad de Berkeley y había quedado fascinado así que cuando vendí el proveedor supe que era el momento de volver”, explica. “Siempre fui promedio en la universidad -reconoce- pero siempre me junté con los mejores y supe rodearme. En EE.UU., por ejemplo, yo fui el que armé el grupo de estudio con los mejores y los hacía competir entre ellos. El que terminaba primero tenía que golpear con el lápiz en la mesa”.
Estuvo en Berkeley dos años y fue allá que surgió la idea de InvertirOnline. “Descubrí el mundo de las finanzas ahí, que fue donde abrí por primera vez una cuenta con un broker online. Me acuerdo que mi mujer había llamado a un plomero y yo tenía en la computadora el sitio del broker y el plomero vio una acción y dijo: yo también invierto ahí. Yo yo pensé que eso tenía que pasar en algún momento en América latina”.
Casado hace 14 años con María José, hoy son papás de Tobías, de 10 años. “Le gusta la música y toca la guitarra. Es la estrella del colegio. El ya toca mucho mejor que yo, que no le dedico las horas que debería. Mi hermano fue el que le regaló una guitarra criolla cuando cumplió 5 años y le dijo: te estoy haciendo un favor muy grande para conquistar mujeres”.
Para poner en marcha InvertirOnline, Garretón se asoció con dos amigos con los que ya había colaborado en la época del proveedor. “Armamos el primer prototipo estando uno en Tucumán, yo en Berkeley y otro en Buenos Aires. Y así conseguimos la primera inversión de un fondo de EE.UU. y lo lanzamos en el 2000. Yo tenía 25 años”, repasa.
“La experiencia anterior me había enseñado mucho. Me di cuenta de muchas cosas cuando nos quisieron comprar e hicieron el due dilligence y cayeron ocho personas de Ernst & Young. Ahí aprendí sobre el costo de hacer las cosas poco prolijas. Yo ni sabía cómo funcionaban un montón de cuestiones. Y eso castigó mucho el valor de la empresa”, confiesa.
El arranque de InvertirOnline igual no fue fácil. Al poco tiempo del lanzamiento cayó Internet. Y enseguida, la Argentina. “¿Cómo hicimos para sobrevivir? Adaptándonos. Eso sí, así como ves, tengo 22 años”, se ríe. “En Buenos Aires vivíamos frente a la Bolsa en un monoambiente, con la heladera frente a la cama y la TV encima. Eso fue ni bien volvimos de Estados Unidos. Habrán sido como ocho meses. Los primeros seis años nos debemos haber mudado 12 veces. En Berkeley vivimos como un año en una casa con otros 12 estudiantes y nosotros ocupábamos el sótano”, recuerda.
Haber mantenido cierta perspectiva en medio del frenesí puntocom parece haber sido una de las claves de la permanencia. “Fuimos muy conservadores siempre. Yo nunca ‘compré’ la nueva economía. Competíamos con Patagon, Latinstock, Zona financiera, Altoinvest. Me acuerdo de las oficinas que habían comprado en Miami, de 1.000 dólares cada silla. Eran empresas que valían millones y ni siquiera facturaban”, apunta el CEO de InvertirOnline, que acaba de adquirir una casa de bolsa en Chile como parte de una estrategia que apunta a montar el negocio sobre la adquisición de brokers tradicionales.
“Sabíamos que había una burbuja pero no sabíamos cuánto iba a durar. Es algo parecido a lo que ocurre hoy. Yo ayudo a un montón de emprendedores y les digo que éste es un momento único. Son pequeñas ventanas y hay que capitalizarlas porque después se cierran”, explica.
Garretón es claramente un apasionado del mundo emprendedor. Está vinculado con Endeavor, con Ashoka (que desarrolla emprendedores sociales) y asesora a empresas. Fue elegido uno de los Young Global Leaders 2012 por el World Economic Forum y es Chairman de Young President’s Organization (YPO) para América Latina & Caribe. “Me involucré en YPO hace casi 10 años. Llegué a través del CEO de America Online. Le dije que no tenía tiempo y él me contestó, andá a dos eventos y después me decís. Cuando entrás, te asignan un foro de ocho personas y te reunís una vez al mes. Es como un mini-advisory board”.
“Lo más importante de la persona o el equipo es la pasión. Ese es el gran motor. Quizás el modelo no es gran cosa. Pero yo me fijo mucho en la persistencia, en el enfoque y en la capacidad de ejecutar. Visión sin ejecución es alucinación”, resume.
Hincha de San Martín de Tucumán, jugó toda su vida al rugby y hoy conserva su viejo grupo de amigos de esa época. “Vuelvo a Tucumán unas tres veces por año”, aclara. Fanático de las motos, suele hacer tres o cuatro viajes por año. “Me gusta la adrenalina. Pero en este último viaje, en diciembre, estábamos cruzando la cordillera, cerca de Calafate, y tuve un accidente. Todavía tengo la moto en arreglo”.
“Leo mucho sobre tecnología. No sé si soy un nerd o más bien un geek pero si me enganchás hablando con gente así decís que soy un enfermito”, admite. “Creo que soy frío cuando veo que una situación me está superando. Y bastante abierto. Trato de ponerme en el lugar del otro y de buscar consensos. Me siento ahí, en medio de todos”, dice mientras señala a través del ventanal. Del otro lado del enorme vidrio de la sala-pecera, hay una computadora perdida en un espacio muy abierto y lleno de gente joven trabajando.
Y todo empezó con una Texas, un sótano en Berkeley y un plomero.
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19-07-2012 19:25:55Usuario Invitado
18-07-2012 11:58:04Usuario Invitado
18-07-2012 10:04:23Usuario Invitado
17-07-2012 14:53:12Usuario Invitado
17-07-2012 14:31:47Usuario Invitado
17-07-2012 11:07:21Usuario Invitado
17-07-2012 07:21:57