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Martes 21.05.2013 | 03:24

Los intelectuales y el poder

08-06-12 00:00


Mario Diament, Periodista

Los intelectuales siempre han sentido una poderosa atracción por el poder. Muchos, como Aristóteles, Machiavelli, Spinoza, Wittgenstein por nombrar a algunos, se dedicaron a pensar acerca del poder, pero la tentación de llevar estas teorías a la práctica de la mano de un régimen afecto consumió a muchos más de los que se supone.
Platón consideró, ilusoriamente, que podría modelar a los tiranos de Siracusa a su particular visión de la república y el rol del gobierno y terminó arrestado, vendido como esclavo y deshonrosamente expulsado.
Dos mil trescientos años más tarde, Martin Heidegger cayó en el mismo error cuando se creyó capaz de imponer su visión de Alemania al incipiente régimen hitlerista. Su quimera no duró más que un año. Cuando retornó a la enseñanza después de su indigno paso por el rectorado de la Universidad de Friburgo, un colega lo saludó, preguntándole con sorna: “¿De vuelta de Siracusa?”.
Jean-Paul Sartre fue, en los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, quien mejor ejemplificó la noción del “intelectual comprometido”. Su compromiso lo llevó a ignorar los crímenes de Stalin y a justificar atrocidades como la invasión soviética a Hungría y el Gulag, de las que más tarde se arrepintió. Su célebre polémica con Camus fue, precisamente, acerca de la naturaleza del compromiso.
En la Argentina, partir de los años 50, los intelectuales, especialmente los de izquierda, han buscado ocupar un lugar frente a los fenómenos políticos. Casi invariablemente, terminaron por desempeñar un papel marginal.
Sucede que hay algo fundamentalmente incompatible entre la función del intelectual y la del político. El intelectual es, por naturaleza, un pensador, un cuestionador, un inconformista que privilegia las ideas; el político preferencia el poder y su supervivencia por sobre cualquier otra consideración ideológica o moral.
Los regímenes autoritarios y absolutistas, como la Alemania hitlerista y la Unión Soviética de Stalin se valieron de los intelectuales como un vehículo para lograr legitimidad, particularmente durante la fase inicial de su gestión. Pero en cuanto esta necesidad desapareció, también desaparecieron los intelectuales.
Para el momento en que estalló la guerra de España, John Dos Passos era el niño mimado de la izquierda intelectual. Su trilogía “U.S.A.” fue saludada como uno de los monumentos literarios del Siglo Veinte. La Unión Soviética los ensalzaba y la revista Time le dedicó una tapa comparándolo con con Tolstoy y con James Joyce.
Pero en 1933, Stalin decidió que la vanguardia modernista que había desempeñado un papel fundamental de propaganda en los primeros años de la Revolución, había cumplido su ciclo útil y decidió eliminarla. En el primer Congreso de Escritores Soviéticos, en agosto de 1934, se proclamó la necesidad de imponer el realismo socialista y se denunció la falsedad y la hipocresía de la vanguardia. Como consecuencia, centenares de intelectuales soviéticos fueron eliminados.
La reputación de Dos Passos también cayó víctima del cambio. El Partido Comunista lanzó una virulenta campaña de desprestigio contra el escritor, no solo porque asociaba a Dos Passos con el repudiado modernismo sino porque, más grave aún, éste había comenzado a indagar acerca del el asesinato del dirigente republicano Pepe Robles, ordenado por los soviéticos, según escribe Stephen Koch en su fascinante “Punto de quiebre: Hemingway, Dos Passos, y la muerte de José Robles”.
Tras desechar a Dos Passos, Moscú decidió elevar la figura de Hemingway, más interesado en construir su propia leyenda que en inmiscuirse en las luchas ideológicas.
La necesidad de “compromiso” de muchos intelectuales progresistas argentinos, (como los que integran Carta Abierta, pero también muchos periodistas y artistas no afiliados con este grupo) volvió a revitalizarse con la llegada al poder del kirchnerismo. Kirchner creía que era necesario un enemigo en la vereda de enfrente para aglutinar a las fuerzas leales y en el mejor espíritu del setentismo, instaló el maniqueísmo en la realidad nacional: primero el campo y luego la prensa. Su esposa profundizó este enfrentamiento, con sus continuos embates contra la prensa no alineada y más recientemente, con el caso Repsol.
Los intelectuales apostólicos se encolumnaron. La consigna era silenciar la crítica, desprestigiar a todas aquellas voces que se atrevían a disentir con la imagen de la realidad que se promovía desde la Casa Rosada. Tanto empeño pusieron en esta misión redentora, que cambiaron el sentido crítico por la obsecuencia y la rebeldía por la docilidad, todo en nombre de una presunta lucha ideológica.
Tal vez por eso es sintomática la columna que escribió Jorge Fernández Díaz en La Nación, el pasado 20 de mayo, titulada “Asoma el desencanto en la vereda kirchnerista”.
Sin hacer nombres, Fernández Díaz narra una reunión en un auditorio repleto de intelectuales progresistas que votaron por Cristina, donde uno de ellos, “un académico de prestigio internacional que pasó por la función pública”, según lo describe, formula una dura crítica al gobierno, afirmando que ha perdido “una oportunidad histórica”. La audiencia lo aplaude a rabiar y uno comenta: “Por fin alguien lo dice con todas las letras”.
Sucede que, como la historia lo ha probado repetidamente, el alineamiento incondicional, el apoyo incuestionable, en definitiva, el “talibanismo”, como lo describe un amigo mío, notorio portavoz de esta línea, es un camino sin retorno.
Si estos intelectuales progresistas, alineados con el gobierno, bienintencionados en su mayoría, se ocuparan de hacer lo que hacen mejor -reflexionar, advertir, impugnar, denunciar la corrupción, la soberbia, el desprecio por la transparencia, la manipulación de la justicia, la campaña contra la prensa no alineada- estarían, sin duda, sirviendo mejor a su compromiso y, por añadidura, a la sociedad argentina.


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19 Comentarios

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  1. Usuario Invitado

    13-06-2012 20:42:22
    Perdon por tipear mal dije IGNORANTES acomodados al poder , sabios sin trabajo sobre todo las mujeres las mas golpeadas. Argentina se olvido de defender la equidad de genero, las mujeres son discriminadas en los puestos gerenciales
  2. Usuario Invitado

    13-06-2012 20:38:51
    Que verguenza que dolor que en este pais se hallan olvidado de cuidar a los jovenes que tanto empeno pusieron en estudiar y hoy no consiguen trabajo por ser sobrecapacitados y tantos acomodados inorantes esten en buenos puestos
  1. Usuario Invitado

    11-06-2012 19:49:32
    brillante. Ojalá lo lean los kirchneristas fundamentalistas.
  2. Usuario Invitado

    11-06-2012 17:22:22
    El muchacho que publicó esto,...lo sacó del READERS DIGEST
  3. Usuario Invitado

    11-06-2012 17:20:03
    Desde la modernidad coperniquiana se menciona que la intelectualidad habita la razón desde lo marginal y el poder lo obtuso. Quienes apoyan un cambio de paradigmas desde el saber , saben lo que no son, si podrán acumular poder aún en su CONOCER. ..
  4. Usuario Invitado

    11-06-2012 15:49:20
    Excelente artículo. Interesante la mención de la polémica Sartre-Camus donde se debatía extensamente sobre el empleo de la violencia en la lucha política.
  5. Usuario Invitado

    11-06-2012 14:12:48
    Un intelectual que pierde el pensamiento critico deja de serlo.
  6. Usuario Invitado

    10-06-2012 14:53:55
    El INTELEKTUAL EN EL PODER es el que mejor capacitado está para explikar las atrocidades del régimen que ayudó a construir y sustentar a cualquier costo y sin importar las víctimas.En un fino español te dirán que es necesario matarte por el proyecto
  7. Usuario Invitado

    10-06-2012 10:04:04
    Ya lo dijo por ahí Ricardo Forster, es dificil defender a un sistema, donde sus principales dirigentes se han enriquecido en el Poder, (o algo similar) es decir que su función es defender algo y no pensar en ese algo.
  8. Usuario Invitado

    09-06-2012 20:34:13
    Sana..Sana...Colita de rana ...Si no sana hoy...sanará mañana. Este Diamend está flojito de argumentos...Invoca a Sartree, a Camus...Interpreta lo quiere creer. Me hace acordar a Grondona cuando cita a los filósofos griegos
  9. Usuario Invitado

    09-06-2012 12:15:05
    Asusta la equidad de ELLA cuando denosta a los periodistas criticos y apaña a los obsecuentes.Recibió a Bravo, Leuco, Eliaschef y otros, cuando fueron agredidos como recibio a los de 678 .Esto es una dictadura electiva.
  10. Usuario Invitado

    09-06-2012 10:22:47
    He escuchado a muchos de estos llamados intelectuales,me parecen que son bastantes ignorantes de la realidad,están en una burbuja de verso,son delincuentes y asesinos de la verdad y del sentido comun.son solo eso,Mierd.....
  11. Usuario Invitado

    09-06-2012 07:07:48
    Si realmente piensan que ésto es una DEMOCRACIA estamos fritos.
  12. Usuario Invitado

    08-06-2012 20:45:49
    Estar indicando a un intelectual que pensar no es autoritarismo? El poder del estado es el único poder? No existen intelectuales a la sombra de algún otro poder? Son criticables en ese caso también?
  13. Usuario Invitado

    08-06-2012 20:12:15
    Marcelo Mora: y si en vez de insultar leyeras a Sartre y Camus? Quizás entonces entenderías algo. Hace falta leer, reflexionar, para después en todo caso aportar una crítica. El insulto tuyo no hace más que convalidar las reflexiones de Mario Diament.Sds
  14. Usuario Invitado

    08-06-2012 13:48:23
    Impecable como siempre la columna de Diament.
  15. Usuario Invitado

    08-06-2012 13:46:40
    Marcelo Mora DNI 18514423 SOS UN TREMENDO PELOTUDO. DE ESO TE PODRIAS HACER CARGO TAMBIEN.
  16. Usuario Invitado

    08-06-2012 11:02:18
    La marcha de la humanidad puede pensarse como una continua e interminable lucha contra los abusos del poder. Los intelectuales que se asocian al poder pasan a ser poderosos y pierden su razón de ser para devenir en escribas.
  17. Usuario Invitado

    08-06-2012 08:53:46
    Solo una Lacra como Mario Diament puede comparar una democracia plena con Stalin o Hitler. Estas muy enfermo Mario. Marcelo Mora DNI 18514423. Me hago cargo de lo que digo.
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